En mi humilde opinión, un cracker suele responder a un patrón bastante típico: excelente programador, que necesita cada vez retos más y más difíciles de conseguir, experto en el uso de herramientas de auditoria de binarios, depuradores, desensambladores, editores hexadecimales y aplicaciones similares. Cada protección diferente que consiguen romper es un logro. Dudo que les importe siquiera el programa que se está protegiendo. Como prueba de esto, es muy común que crackers veteranos preparen pequeños programas protegidos que denominan “crackme”. Un “crackme” es un programa que no hace nada, salvo sacar un mensaje por pantalla o algún efecto similar, pero con la particularidad de estar protegido con técnicas similares a las empleadas en protecciones comerciales.